El Relax en el aula: Un kit kat para el ama

qué es inherentia

Conocí a Amparo Pastor Bustamante en un Congreso de Inteligencia Emocional organizado por la Consejería de Educación que se celebró en Gran Canaria, y al que asistí como profesional de la educación. Presentó una comunicación sobre las ventajas de hacer una pequeña relajación en el aula antes de comenzar cada sesión de la asignatura que impartimos con el fin de que el alumnado pudiera dejar atrás la clase anterior y se preparara para la nueva. Amparo lo presentó como una forma de estar unos instantes en el presente, soltar el pasado y entrar en la nueva clase abiertos a lo que nos traiga. Nos hizo como ejemplo una relajación a los que estábamos allí presentes. Esta comunicación supuso un estallido de sentimientos encontrados en mi interior.


Por una parte sentí que aquello le podría venir muy bien al alumnado, ya que es una herramienta que contribuye al bienestar personal. Mi recorrido personal y profesional me llevaba cada vez más a la certeza de que el sentido que tenía para mí estar en el aula con esos Seres tan especiales con los que cada año me encontraba, tenía más que ver con un proceso de enseñanza- aprendizaje en el que el eje central debía ser nuestra parte emocional, y donde a lo académico se le diera un lugar distinto al que ha ocupado hasta ahora, y la relajación en el aula me abría un camino en esa dirección.


Por otro lado, notaba una fuerte barrera interna, ya que soy profesora de Matemáticas y por lo tanto con formación científica, y me decía a mí misma que cómo iba yo a hacer una relajación, un buceo hacia el interior desde la clase de Matemáticas. Es como si traicionara a la Ciencia al introducirme en el sentir y la emocionalidad.


Con mis resistencias y mis miedos, empecé a hacer la relajación en mis clases, muchas veces con el remordimiento de que le estaba quitando tiempo a mis tan valorados y queridos contenidos matemáticos. Las primeras veces yo se los ofrecía y el alumnado lo tomaba como un descanso de explicaciones matemáticas. Enseguida el alumnado me lo empezó a pedir cuando estaban estresados con exámenes o estaban alterados o nerviosos por alguna situación personal. Me voy dando cuenta en estos ratos de relax que tanto a ellos/as como a mí nos sirven estos instantes, no solo para relajarnos sino para chequear cómo estamos, cómo nos sentimos y tener unos instantes de conexión con nuestro Ser.


A lo largo de mis últimos 15 años de labor docente he podido constatar el beneficio que estas relajaciones– a veces cortas y a veces más largas- ha supuesto tanto para el alumnado como para mí. De todos esos momentos profundos lo más importante es la conexión emocional que se establece entre el profesor/a y el alumnado y entre el propio alumnado. Esto me ha permitido acercarme más a mis alumnas y alumnos a nivel personal y académico, conocerlos mucho más y establecer con ellos puentes de amor que permanecen y permanecerán para siempre en mi corazón.

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